Traté de que el corazón no me diera explicación
para no derramar lágrimas en tu honor.
Traté de que la razón me llevara al buen camino,
el me presentó al vino al que agradecida estoy.
Y hoy resulta que ayer el principe se hizo rey, aquel cepillo sin dientes
hoy es el que mejor peina.
Ya no deshace el sommier aquel amor tan fugaz,
que en ese cuarto de hotel se declaraba inmortal.
Cuando las estrellas iluminan mi pasado
puedo verte de rodillas pidiéndome que vuelva,
hoy en mi ventana veo llover sobre mojado, me siento una niña indefensa
en medio de la selva.
Traté de que mis ojos no te vieran tan lejos,
pero siempre sera así mi triste porvenir.
Traté de que mi pasión se perdiera entre el montón, pero sienpre será igual,
siempre se volverá
al primer amor.
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